La próxima revolución ¿industrial?

Gonzalo Torres, Country Manager Malt España. Capítulo de The Future of Work, una obra colaborativo de 30 autores con 30 puntos de vista sobre el futuro del trabajo.

El formato tradicional de empresa basado en un sistema industrial ya no vale, las organizaciones necesitan contar activamente con expertos independientes freelance para poder competir al ritmo que avanza la tecnología.

Estamos viviendo posiblemente en uno de los momentos históricos más emocionantes en cuanto a innovación, velocidad de cambio y creación de oportunidades se refiere.

La tecnología evoluciona a una rapidez exponencial, y no estamos más que en el inicio de una nueva revolución.

Con la creación de la máquina de vapor de James Watt en 1774, entramos en la primera revolución industrial, que duró algo más de un siglo y fue un gran punto de inflexión. A comienzos del siglo XX, Henry Ford introdujo un modelo de producción en cadena que nuevamente revolucionó toda la industria y, posteriormente con los ordenadores, internet y la automatización de la producción, nos encontramos con la tercera revolución industrial de la era de la información.

Lo que choca ahora mismo es que si analizamos el sistema de educación actual, vemos que está diseñado precisamente para ese modelo industrial, donde las personas se forman para reproducir tareas repetitivas, como parte de la cadena de montaje de Henry Ford. Pero ante el escenario de singularidad, inteligencia artificial, big data, internet de las cosas y robots que ya son capaces de realizar esas tareas (y mucho mejor que los humanos), ese sistema de educación ya no tiene sentido, y hacen replantearnos los principios éticos más básicos y cualquier tipo de modelo social o profesional.

Quizás cuando lo veamos con perspectiva, pudiera ser que hasta ahora hemos vivido varias fases de una misma gran revolución industrial, y 39 ahora estemos entrando en una nueva revolución post-industrial.

Lo mismo pasa con el modelo estructural de las grandes empresas diseñado para una época industrial. Un modelo con el 100% de una plantilla fija contratada como si se tratara de una gran fábrica no tendría sentido para poder avanzar al mismo ritmo que avanza el mercado exterior y mantenerse competitivas.

Las empresas y corporaciones seguirán teniendo un peso incuestionable en la economía y desarrollo global. Pero lo que parece que va cogiendo más forma son los modelos mixtos de empresas compuestos por personal interno o managers por un lado, con un papel más orientado a gestión, y por otro lado por profesionales independientes especializados que se impliquen por proyectos.

Son estos profesionales independientes o freelance los que, bajo su propia marca personal, con voluntad de mantener un aprendizaje continuo, capaces de avanzar a la misma velocidad que evoluciona la tecnología y el mercado y fuera de una estructura o paraguas empresarial lleno de procesos, la pieza que encaja en el puzzle que viene.

Por el lado de las organizaciones, quizás las personas que formen parte de ellas deban reinventarse como profesionales más horizontales, que sepan transmitir los valores, la estrategia, su misión y visión, y que desarrollen nuevas habilidades de gestión de equipos internos y externos por igual, siendo capaces de generar compromiso y sentimiento de pertenencia tanto a unos como a otros, sin que sea un contrato laboral únicamente el que ligue su relación.

Al contrario de lo que pueda parecer, cuanto más avanza la tecnología, más importancia van adquiriendo las personas. Cada vez costará más encontrar nuevos profesionales con habilidades múltiples, y en este nuevo contexto son las empresas las que tendrán que hacer un esfuerzo para 40 atraer al mejor talento externo.

¿Estamos preparados para un modelo de empresas mixto? Está claro que cada vez hay más profesionales independientes por elección y dependerá de las grandes organizaciones saber adaptarse a este cambio como parte de la verdadera transformación digital.

Pero sin duda, lo más emocionante y sin ser todavía plenamente conscientes de ello, es que probablemente estemos formando parte de la próxima revolución ¿industrial?

 

Autor: Patricia

Comunicación y RRSS en Malt España y colaboradora en El País Retina

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